No es menos Estado: es Estado para otros

En la Argentina actual se repite hasta el cansancio una consigna: “achicar el Estado”, “liberar las fuerzas del mercado”, “terminar con la intervención”. El discurso es claro y busca instalar la idea de que el Estado es siempre un obstáculo y que la sociedad funcionaría mejor si se lo reduce a su mínima expresión.

Pero la experiencia histórica y el análisis serio de la economía muestran otra cosa: el Estado nunca desaparece. Nunca. Lo que cambia es a quién protege, a quién regula y a quién beneficia.

El mercado no es una fuerza natural que opera en el vacío. Funciona dentro de reglas, contratos, marcos legales, sistemas judiciales, bancos centrales, políticas monetarias, estructuras impositivas. Todo eso es Estado. Cuando se habla de “libre mercado”, en realidad se habla de un conjunto de normas que alguien diseñó y que alguien hace cumplir.

La pregunta, entonces, no es si hay intervención o no. La pregunta es en favor de quién se interviene.

Cuando se desregulan condiciones laborales bajo el argumento de la competitividad, eso es intervención. Cuando se modifican marcos regulatorios para determinados sectores económicos, eso es intervención. Cuando se alteran políticas cambiarias o financieras para sostener determinados intereses, eso también es intervención.

No existe el vacío estatal. Existe orientación política.

La historia argentina lo demuestra con claridad. Cada vez que se promovió la idea de que el Estado debía retirarse, en realidad lo que ocurrió fue una reconfiguración de su rol: dejó de equilibrar desigualdades para convertirse en garante de posiciones dominantes. Se debilitó su función social y se fortaleció su función disciplinadora.

Desde el peronismo entendemos algo fundamental: el Estado no es un fin en sí mismo, pero tampoco es un enemigo. Es una herramienta. Y como toda herramienta, depende de quién la utilice y con qué proyecto.

Para nosotros, el Estado debe garantizar trabajo digno, movilidad social, industria nacional, educación pública y justicia social. Debe intervenir cuando el mercado concentra, excluye o precariza. No para sustituir la iniciativa privada, sino para ordenar la comunidad en función del bien común.

El debate real no es “Estado sí o Estado no”. El debate es Estado para el pueblo o Estado para los privilegiados.

Cuando se recortan derechos sociales pero se preservan beneficios estructurales de los sectores concentrados, no estamos frente a menos Estado. Estamos frente a un Estado que cambió de lado.

Y ahí es donde el peronismo no puede ser neutral.

Porque la comunidad organizada no se construye dejando todo librado a la lógica del más fuerte. Se construye con reglas claras, con equilibrios, con justicia social.

No es menos Estado. Es Estado para otros.

El Partido Justicialista de Ibicuy reafirma su convicción histórica: el Estado debe estar al servicio del pueblo trabajador y del desarrollo nacional, no subordinado a intereses minoritarios.

La política no es la administración del mercado. Es la conducción de un proyecto de Nación.


Por Fernando kosciukowicz, Secretario de Prensa y Comunicación CUB PJ Ibicuy 

 

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