La agresión imperialista contra Venezuela y la defensa de la soberanía de los pueblos
Desde el peronismo reafirmamos nuestra histórica y firme posición en defensa de la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y la paz regional, principios irrenunciables de la doctrina justicialista y del legado político de Juan Domingo Perón.
Los recientes ataques militares llevados adelante por los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela constituyen un gravísimo atropello al Derecho Internacional, una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y una amenaza directa a la estabilidad de América Latina y el Caribe, declarados zona de paz por los propios Estados de la región.
No se trata de un hecho aislado ni de un conflicto coyuntural. Forma parte de una larga y conocida estrategia imperialista que históricamente ha intentado someter a los pueblos latinoamericanos mediante la coerción económica, el bloqueo financiero, la desestabilización política y, cuando esos mecanismos no alcanzan, la intervención militar directa. Venezuela hoy vuelve a ser blanco de esa lógica de dominación, cuyo verdadero objetivo no es la defensa de la democracia ni de los derechos humanos, sino el control geopolítico y el saqueo de los recursos estratégicos de la región.
Desde el justicialismo de Ibicuy sostenemos una posición clara y coherente: los problemas de los pueblos deben ser resueltos por los propios pueblos, sin injerencias externas, sin tutelajes coloniales y sin el uso de la fuerza como herramienta de disciplinamiento político. Ninguna diferencia ideológica, ningún desacuerdo con un gobierno, puede justificar bombardeos, invasiones o acciones militares que ponen en riesgo la vida de civiles y socavan la soberanía de una nación hermana.
Nuestra doctrina es profundamente humanista y antiimperialista. Perón lo expresó con claridad al advertir que “el imperialismo no tiene escrúpulos ni banderas, sólo intereses”. Por eso, el Movimiento Justicialista siempre se ubicó del lado de las naciones oprimidas, promoviendo un tercer posicionamiento, independiente tanto de los imperialismos como de las potencias que buscan imponer sus modelos por la fuerza.
Defender la soberanía de Venezuela no implica avalar acríticamente a ningún gobierno en particular. Implica, sí, defender un principio esencial: el derecho de cada nación a decidir su destino sin amenazas externas. Lo contrario sería aceptar un mundo regido por la ley del más fuerte, donde los pueblos del Sur quedan condenados a la dependencia perpetua.
La agresión contra Venezuela debe interpelar a toda América Latina. Nuestra historia está marcada por las consecuencias devastadoras de las intervenciones extranjeras: dictaduras, endeudamiento, exclusión social y pérdida de soberanía. El justicialismo argentino no puede ser indiferente frente a este nuevo intento de imponer un orden imperial por sobre la voluntad popular.
Por ello, exigimos el cese inmediato de toda acción militar, el respeto irrestricto al Derecho Internacional y la intervención de los organismos multilaterales para garantizar una salida pacífica, diplomática y política al conflicto. La paz no se construye con misiles ni con sanciones, sino con diálogo, cooperación y respeto mutuo entre las naciones.
Reafirmamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano, que una vez más sufre las consecuencias de una agresión externa, y con todos los pueblos de América Latina que luchan por su independencia económica, su justicia social y su dignidad nacional.
El Partido Justicialista de Ibicuy ratifica su compromiso histórico con una Patria libre, justa y soberana, integrada a una América Latina unida, solidaria y emancipada de toda forma de dominación imperial.
Porque como nos enseñó el peronismo, la verdadera libertad de los pueblos no se mendiga: se defiende.
Por Fernando Kosciukowicz, Secretario de prensa y comunicación del CUB del PJ Ibicuy



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