AUSTERIDAD, AJUSTE Y DÉCADAS PERDIDAS. CUANDO LA ECONOMÍA IGNORA LA HISTORIA
El economista Ha-Joon Chang, en "Economía para el 99% de las personas", advierte con claridad que recortar el gasto del Estado en contextos de estancamiento o recesión no sólo no reactiva la economía, sino que la hunde aún más.
Chang lo explica con ejemplos históricos concretos:
la Gran Depresión de los años 30, la década perdida de América Latina en los 80 y el estancamiento japonés de los 90. En todos esos casos, la combinación de austeridad, caída del consumo y debilitamiento del Estado terminó prolongando las crisis durante años.
La Argentina libertaria vuelve a transitar ese camino.
Con presupuestos públicos “atenazados por la austeridad”, como describe Chang, el gobierno nacional aplica un ajuste profundo sobre el gasto estatal en un país que ya estaba económicamente agotado. El resultado no es equilibrio ni crecimiento, sino una economía que se enfría aún más: menos consumo, menos producción, menos empleo y más incertidumbre social.
La teoría económica heterodoxa —respaldada por evidencia histórica— es clara:
. cuando el sector privado se retrae, el Estado debe sostener la demanda, no retirarse.
. cuando cae el ingreso, el ajuste no ordena: paraliza.
Sin embargo, el actual enfoque económico parece ignorar estas lecciones. Se prioriza el “orden fiscal” aun cuando ese orden se logra a costa de salarios licuados, jubilaciones deterioradas, recortes en salud, educación y obra pública, y un mercado interno cada vez más debilitado.
Chang advierte que este tipo de políticas pueden llevar a países enteros a quedar atrapados durante años intentando “volver a ser lo que eran antes”. Eso es lo que él llama una “década perdida”: un período largo de estancamiento donde se paga el costo social de decisiones económicas mal orientadas.
Desde el peronismo sostenemos una idea distinta, profundamente arraigada en nuestra historia:
. no hay desarrollo sin Estado,
. no hay equilibrio sin justicia social,
. no hay orden económico si la mesa del pueblo está vacía.
La economía no es una planilla. Es trabajo, producción, dignidad y futuro. Y cuando se gobierna ignorando esas variables, el ajuste no es técnico: es político.
Hoy más que nunca, criticar este modelo no es una postura ideológica, sino una obligación histórica. Porque ya vimos adónde conduce la austeridad sin desarrollo. Y sabemos quiénes terminan pagando el precio.
Por Fernando Kosciukowicz, Secretario de Prensa y Comunicación del CUB PJ Ibicuy



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