El cuento del senador del pueblo
¡ESPEJITOS DE COLORES Y ENTREGA TOTAL!
Y ahora… ¿qué van a decir?
Nos vendieron el cuento del “senador del pueblo”, porque claro, los candidatos del Departamento eran, para algunos iluminados, “extranjeros”. “Frigerio no es porteño”, te repetían como loros, tratando de disfrazar lo indisimulable: nos metieron al lobo en la casa y todavía le agradecen.
Hoy los mismos que decían defender la entrerrianía, la pisotean. Porque, al final, todos terminan siendo “entrerrianos” si tienen que hacer negocios con Entre Ríos. ¿O acaso no estamos viendo cómo nos vacían las instituciones, cómo nos imponen funcionarios de afuera con desprecio por la historia, por la gente, por nuestra identidad?
Nos tratan como colonos de un país central, y nosotros aceptamos como si todavía nos encandilaran con espejitos. Nos trajeron un jefe de la Policía Federal —¡de la Federal!— porque, al parecer, no hay un solo policía entrerriano capaz de garantizar la seguridad. Lo mismo pasa en el IOSPER, donde vienen a manejarnos la obra social desde afuera, con recetas importadas, como si nuestra provincia fuera incapaz de cuidarse a sí misma.
¿Hasta cuándo vamos a dejar que nos digan que no servimos?
¿Dónde quedó la Entre Ríos que forjó identidad, que alzó banderas propias, que supo ser rebelde, que enfrentó al poder cuando el poder era injusto?
Nos están gobernando como si esto fuera una empresa en liquidación. Y no para ordenarla, sino para despedazarla, como hicieron en los 90, cuando si algo no funcionaba, lo vendían. Como si el Estado fuera un kiosco, y no la herramienta para garantizar justicia social.
Esta es la realidad: nos están administrando desde oficinas porteñas, con gerentes que no conocen ni un poco la historia ni el pulso de esta provincia. Y mientras tanto, siguen entregando nuestros recursos, nuestras instituciones, nuestros derechos. ¿Vamos a seguir callados?
Entre Ríos no se vende. Se defiende. Con memoria, con coraje, y con orgullo entrerriano.
Por Consejo de Unidad Básica del PJ Ibicuy



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