Rogelio Frigerio: ¿El Gobernador de Entre Ríos o el Símbolo de la Entrega?



















En un movimiento que deja mucho que desear, Rogelio Frigerio, el gobernador de Entre Ríos, parece estar entregando la provincia a los intereses de Javier Milei. La reciente designación de Guillermo Marcone, un incondicional de Frigerio, como jefe de Vialidad Nacional en el distrito, no es solo una jugada política, sino una clara señal de la sumisión del gobernador a la agenda libertaria de Milei.

Marcone, un técnico sin trayectoria política relevante, ha sido puesto en un cargo de enorme responsabilidad en un momento crítico para la infraestructura vial de la provincia. Este nombramiento, decidido directamente por Frigerio, evidencia una preocupante tendencia del gobernador: priorizar la lealtad personal y la agenda nacional de su aliado libertario sobre las verdaderas necesidades de Entre Ríos. Resulta aún más alarmante considerando que Frigerio no es entrerriano y no conoce ni siente la provincia y su gente como deberían hacerlo sus gobernantes. Su falta de conexión genuina con Entre Ríos se refleja en cada una de sus decisiones.

Esta no es la primera vez que Frigerio coloca a sus hombres en posiciones clave del gobierno nacional. Alejandro Daneri, cuñado del gobernador, fue nombrado al frente de la Delegación Argentina de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, reforzando la red de influencias personales de Frigerio en detrimento de una gestión transparente y basada en méritos. Nuevamente, esta acción resalta la desconexión de Frigerio con las verdaderas necesidades y aspiraciones de los entrerrianos.

El discurso de Marcone sobre "despojar de ideología" a la gestión pública es tan ambiguo como peligroso. ¿Qué significa exactamente gestionar sin ideología? En la práctica, parece ser un eufemismo para una gestión sin principios claros, donde la única constante es la lealtad a Frigerio y a los intereses de Milei. Esto se confirma con la postura sumisa de Marcone, quien no duda en justificar su alineamiento con el libertario bajo el pretexto de apoyar el cambio, aunque ese cambio implique seguir a un líder con propuestas extremas y polarizadoras.

Frigerio se presenta como un hombre de Estado, pero sus acciones revelan una estrategia que antepone sus ambiciones políticas personales a los intereses de Entre Ríos. Al apoyar y promover figuras como Marcone, el gobernador está consolidando un modelo de gestión que privilegia la obediencia y el clientelismo, en lugar de buscar soluciones reales para los problemas de la provincia. Esta falta de un verdadero vínculo con Entre Ríos y sus habitantes es preocupante y debería ser motivo de reflexión para los votantes.

Es hora de cuestionar seriamente si Frigerio está gobernando para los entrerrianos o simplemente usando la provincia como trampolín para sus aspiraciones políticas y las de sus aliados. La alianza con Milei y el nombramiento de funcionarios sin experiencia ni visión política demuestran una preocupante falta de compromiso con el futuro de Entre Ríos.

En conclusión, Rogelio Frigerio parece estar más interesado en jugar al ajedrez político nacional que en gestionar efectivamente su provincia. Los entrerrianos merecen un liderazgo que se enfoque en sus necesidades y no en las agendas personales y nacionales que nada tienen que ver con su bienestar. La desconexión de Frigerio con la provincia y su gente solo agrava esta situación, subrayando la necesidad de un liderazgo genuino y comprometido con Entre Ríos.


Por Fernando Kosciukowicz. 
Secretario de Comunicación PJ Ibicuy

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